
¿Por qué no hablamos de la madre del cordero?
Gonzalo Vial
La gigantesca polémica sobre la ‘‘calidad de la educación’’ y la posible nueva LOCE carecen de sentido real porque el Gobierno se niega —como se ha negado empecinadamente durante los últimos diecisiete años, y como antes se negó el régimen militar— a poner sobre la mesa el problema capital de la enseñanza gratuita. Hallarle salida es PREVIO a cualquier camino positivo que tome dicha enseñanza, es el pitazo que hace comenzar para ella el partido de la ‘‘educación de calidad’’. Una vez solucionado el problema en cuestión, hay muchas otras cosas que hacer para llegar a una buena enseñanza, así como después del pitazo inicial falta nada menos que todo el partido. Pero sin pitazo no hay partido, y sin resolver ese problema previo y capital, TODO LO QUE SE HAGA ES INUTIL.
Esa es la madre del cordero. Hablemos de ella, entonces, para poder hablar después, útilmente, de LO DEMAS.
El problema previo y capital, la madre del cordero que el Gobierno y muchos opinólogos ocultan o minimizan, consiste (como los lectores de la presente columna están hartos de oír) en que la subvención escolar —único o fundamental ingreso de la enseñanza gratuita— es irrisoria: alrededor de 30.000 pesos mensuales por niño, la mitad o menos de la mínima necesaria, y entre un sexto y un octavo de lo que cobra la educación pagada.Ninguna de estas dos cifras ha merecido objeción de nadie. Pero, o se las calla, o se tienden sobre ellas cortinas de humo que las oculten o minimicen. Por ejemplo, convenir en que la subvención debe aumentar ‘‘sustancialmente’’, pareciendo indicar que se ha quedado un poco atrás... cuando lo cierto es que se ha quedado atrás la mitad de lo que mínimo debiera ser.
Otra cortina de humo es el proyecto de ‘‘subvención diferenciada’’ que discute el Congreso. Supone —muy acertadamente— que un niño en extrema pobreza, ‘‘vulnerable’’, necesita mayor gasto de educación. Y que, en consecuencia, quien le enseñe gratis debe recibir una subvención mayor que la normal. Pero según las cifras del proyecto —agregando el niño vulnerable a la subvención normal la ‘‘diferenciada’’— ni siquiera alcanzará con eso el mínimo que la primera debiese tener: el doble de la actual, como hemos dicho. Es decir, al niño vulnerable se lo quiere educar con un gasto inferior al mínimo necesario para educar un niño corriente.
‘‘Pero es un primer paso’’... No, señor, no es ningún paso. En educación, si no se coloca el mínimo de recursos necesario para obtener un efecto, no se obtiene y se pierde TODO lo gastado. Si necesito ponerme con cien pesos, mínimo, para enseñar a leer a Juanito, y no los pongo, sino 50, los pierdo. Y si pongo 80, pierdo los 80, porque Juanito seguirá analfabeto.
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Y volvemos a la polémica LOCE, que por estos días ha estado en el tapete, expuesta a todas las opiniones habidas y por haber, sean buenas o malas, e incluso, indiferentes.
Pero, ¿qué podemos acotar referente al tema, nosotros, los futuros profesores de este país?, ¿qué esperamos para la educación?. Bien es sabido que la solución a esta dificultad presente desde hace 17 años atrás, iniciado al término del régimen militar, como lo señala el artículo, sigo insistiendo en el punto de que sin educación (y salud), no podemos esperar ser una nación desarrollada, pues sin duda alguna, son los pilares de una patria; es lo mínimo que podríamos tener como chilenos: EDUCACIÓN GRATUITA, aunque tenemos presente que lo sea completamente en todos los niveles (básico, medio y superior), pienso que aún nos falta camino que recorrer, aprender y emular de algunos países alrededor del mundo, sin ir más lejos, Ecuador por ejemplo, Argentina, o Panamá, que a lo más cancelan aproximadamente entre $50 y $150 USD, por concepto de matrícula, anual o semestral.
Sin duda alguna, a mi pensamiento, eso sería un gran logro para este país. Pero, ¿qué sentido tiene el hecho de que sea educación gratuita, si no es de calidad, buena calidad?, ¿de qué serviría tener una parte a favor, si el contenido de esta es un fracaso?. A nuestros gobernantes, debemos exigirles como ciudadanos, que nos entreguen los recursos necesarios para poder educar a todos por igual, independientemente de su origen o condición social.
Si la subvención por alumno que entrega el Estado es de $30.000, cifra que mensualmente se entrega a los establecimientos y que no alcanza a cubrir ni la mitad mínima necesaria, y lo peor del caso es que nadie hace algo porque la situación sea diferente.
-“Educar es promover a la prole el estado perfecto del hombre en cuanto hombre, esto es, al estado de virtud”. Santo Tomás-. Bien sabemos de que en los establecimientos educacionales, no todos sus alumnos tienen las mismas condiciones sociales, y por este motivo es que en la nueva LOCE se propone como solución el realizar “subvención diferenciada”, abogando por el sector de extrema pobreza, con lo que claramente se entiende que son niños en mayor riesgo de vulnerabilidad, por lo que tiene como consecuencia una mayor necesidad de recursos monetarios para su educación, de acuerdo a como se ve este punto, es una buena alternativa, pero, ni siquiera con esto se cumpliría el mínimo necesario para satisfacer la educación en Chile, razón por la cual se vuelve tan importante que el Estado nos entregue los recursos obligatorios para dar el inicio al cambio de la calidad educativa, si no lo realiza, sinceramente es dinero perdido el aportar con menos de la mitad, y cero aporte a la educación de nuestros niños, el futuro de esta tierra.
-“Cuando eres un educador siempre estás en el lugar apropiado a su debido tiempo. No hay horas malas para aprender”. Betty B. Anderson-. Es por esto que esperamos que por el bien de este país, y de nuestro futuro, día a día seamos capaces de entregar lo mejor de nosotros como educadores, a cada niño que tengamos en frente, y así dar paso a mejores ciudadanos, que aspiren a ser siempre mejores, y pensar como decía Jacques Delors, “La educación es un factor indispensable para que la humanidad pueda conseguir los ideales de paz, libertad y justicia social.”
Pero, ¿qué podemos acotar referente al tema, nosotros, los futuros profesores de este país?, ¿qué esperamos para la educación?. Bien es sabido que la solución a esta dificultad presente desde hace 17 años atrás, iniciado al término del régimen militar, como lo señala el artículo, sigo insistiendo en el punto de que sin educación (y salud), no podemos esperar ser una nación desarrollada, pues sin duda alguna, son los pilares de una patria; es lo mínimo que podríamos tener como chilenos: EDUCACIÓN GRATUITA, aunque tenemos presente que lo sea completamente en todos los niveles (básico, medio y superior), pienso que aún nos falta camino que recorrer, aprender y emular de algunos países alrededor del mundo, sin ir más lejos, Ecuador por ejemplo, Argentina, o Panamá, que a lo más cancelan aproximadamente entre $50 y $150 USD, por concepto de matrícula, anual o semestral.
Sin duda alguna, a mi pensamiento, eso sería un gran logro para este país. Pero, ¿qué sentido tiene el hecho de que sea educación gratuita, si no es de calidad, buena calidad?, ¿de qué serviría tener una parte a favor, si el contenido de esta es un fracaso?. A nuestros gobernantes, debemos exigirles como ciudadanos, que nos entreguen los recursos necesarios para poder educar a todos por igual, independientemente de su origen o condición social.
Si la subvención por alumno que entrega el Estado es de $30.000, cifra que mensualmente se entrega a los establecimientos y que no alcanza a cubrir ni la mitad mínima necesaria, y lo peor del caso es que nadie hace algo porque la situación sea diferente.
-“Educar es promover a la prole el estado perfecto del hombre en cuanto hombre, esto es, al estado de virtud”. Santo Tomás-. Bien sabemos de que en los establecimientos educacionales, no todos sus alumnos tienen las mismas condiciones sociales, y por este motivo es que en la nueva LOCE se propone como solución el realizar “subvención diferenciada”, abogando por el sector de extrema pobreza, con lo que claramente se entiende que son niños en mayor riesgo de vulnerabilidad, por lo que tiene como consecuencia una mayor necesidad de recursos monetarios para su educación, de acuerdo a como se ve este punto, es una buena alternativa, pero, ni siquiera con esto se cumpliría el mínimo necesario para satisfacer la educación en Chile, razón por la cual se vuelve tan importante que el Estado nos entregue los recursos obligatorios para dar el inicio al cambio de la calidad educativa, si no lo realiza, sinceramente es dinero perdido el aportar con menos de la mitad, y cero aporte a la educación de nuestros niños, el futuro de esta tierra.
-“Cuando eres un educador siempre estás en el lugar apropiado a su debido tiempo. No hay horas malas para aprender”. Betty B. Anderson-. Es por esto que esperamos que por el bien de este país, y de nuestro futuro, día a día seamos capaces de entregar lo mejor de nosotros como educadores, a cada niño que tengamos en frente, y así dar paso a mejores ciudadanos, que aspiren a ser siempre mejores, y pensar como decía Jacques Delors, “La educación es un factor indispensable para que la humanidad pueda conseguir los ideales de paz, libertad y justicia social.”
Katherine Araya Allendes
Primer año Pedagogía en Educación Básica
UPLA
2007

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